Vida

I

Vida.

Estoy,

paso,

la miro,

la espero…

me marcho.

 

Vida a paso lento.

Vida sin un descanso.

La paso sin miramientos

y me río

cuando creo,

que la paso por su lado.

 

Vida sin muchas prisas,

vida sí, ¡qué ironía!

yo creyendo que la salto,

que hago un quiebro,

que la aguardo,

y ella me mira tranquila

y se ríe con sarcasmo.

 

Ayer yo era la vida.

Ayer con sus desencantos

la miraba con orgullo,

la observaba con descaro

creyendo con osadía

que la vida me aguardaba

y que tenía la vida entera

para tenerla…

comiendo de mi mano.

 

Le dibujé una sonrisa

en ese momento amargo,

la guardé en un cajón

cuando el llanto

se hizo agrio.

Le canté por soleares

y bailé sin un reparo,

le planté cara a la vida

con arrojo y desparpajo.

 

Qué cosas tiene la vida

cuando la ves desde abajo,

cuando ves en el camino

que aún,

no hay mucho camino andado.

Qué arrogancia desmedida,

qué audacia,

qué intrepidez,

qué necia esa valentía,

qué imprudente la sandez

que piensa que este camino

es eterno,

es infinito,

interminable perenne,

sempiterno inacabable,

inmenso en perpetuidad.

 

INICIALES, AMOR DE AMORES

Amor de mis amores, siempre en los escenarios de mi verdad.
Muriendo de pena por aquellas mentiras enterradas.
Olvidas la verdad del credo de tu vida.
Robando las risas al payaso que asesina tu alegría.

Da amor al falto de él
Ensucia tu piel de vicio

Ama sin medida, reduce a cenizas un amor ardiente
Mece con su mano la mejoría de unos deseos
Ora por quien te quiere
Recupera los sentidos que agradeces
Esculpidas quedan las caricias en mi cuerpo
Seca mi sudor porque me amas, ámame porque me harás sudar.

Adelina GN

Distopía // Bryan Freire

Es agosto. El insomne. Un grito en plena avenida. Una viuda llorando en la banqueta.
La noche se esconde. El letrero sucio de la Rue. La calle de enfrente.
La tabaquería de Pessoa. Polvo y ceniza en la ventisca que golpea tu reducto.
La viuda continúa llorando. Seres extraños bajo la lluvia. Observo a Morrison en sus rostros.
Una vez más La Rue. Cortazar y la Maga discutiendo al fondo.
Los cronopios y las famas bailoteando en sus narices. La tiranía del tiempo en tus ojos.

Allá en lo alto, percibo la niebla púrpura de Hendrix mientras me ahogo en Woodstock, el último.
Dios, mofándose en el cosmos. Robert Johnson pactando con el diablo en Mississipi.
Cruce de caminos. El trino del diablo. La quinta disminuida. El primer hijo del blues.

Borges, sentado en un banco al norte de Boston, intercambiando impresiones con su otro yo.
Benedetti, pasea por Manhattan buscando a su Luz, mientras Bolaño y Kafka, desde Central Park contemplan el fin mundo.
Me muevo, percibo tu sombra. Extiendo tu silueta. Levanto tu falda. Me oculto en tu sexo.
Mis manos recorren tus piernas, la enarmonía del universo estallando en tus tímpanos.

Aurora, luz viva y polvo. Estela de recuerdos. El grito del insomne. El cosmos se termina.
Desde Alejandría, Hipatia descubre el velo del infinito.
La caída. Finalmente, la expulsión del paraíso

ÉRAMOS AGUA/ Carmen Asceneth Castañeda

Éramos agua

entonces la piel se diluía

volvía en torrentes

tierra abajo

nube arriba

hasta sentirse colmada.

Éramos río

y no había alma

que en su fluir

se quebrara.

Éramos mar

y no podía el sol

arder para secarla.

Éramos saliva,

lluvia, savia,

y sangre divina.

Y éramos entonces

lo que hoy lloramos

y lamentamos…

Éramos agua.

Crédito de la imagen:

“Desttrction/Creation”

De Chris Slabber

Aquí contigo/ Daniel Cerrato

Ahora, alma,

me he sentado aquí contigo,

a pintar naranjas ilusiones,

a quemar antiguas cartas,

a soltar lo viejo, lo herido.

Hoy me siento a tu lado,

y siento tu dolor porque es el mío.

Cuando haya arrugas en mi frente

solo lamentaré no haber vivido.

Por eso, vamos a la vida,

y a las pieles, y al barro,

hay siempre, alma mía, mil caminos.

Ven que te arrope fríos,

ven que te sane el “antes”,

estamos, tú y yo, aquí,

unidos, conjurados, amados, bendecidos,

volvemos a encontrarnos

y solo nos queda mirar hacia adelante.

No esperes a nadie que te llene,

llénate tú siempre antes,

y date, y cree, y suelta, y ama,

todo lo demás vendrá de balde.

Quiero que sepas, alma mía,

que estoy aquí,

y que estoy aquí para curarte.

Ven, que te amo, a mis brazos,

ven al bálsamo de mis bailes,

ven que nos unamos,

ven; ven con el aire.

De 7 a 7: Indefinición de la esperanza… –Daniel Olivares Viniegra–

 

   

     Un amanecer y una noche…

     ¿A qué te sabe el viento?

 

     Siempre esperas a que el sol te dé

                                  la cara

     y a que el desvelo

     te transforme el suelo

     (suave que te soporta

     molesto de tanta hartura

     gris arriba y abajo)

     que pisas casi siempre sin

                            sentirlo

 

     (PAUSA):

     Sólo pausa a fuerza

     … y mientras añoras que algo suceda:

     quizás que un torrente venga

                                a desperezarte

     la inocencia

     o que un albur seduzca chingonamente

                    al “d-e-s-t-i-n-o” (sic.)

                    corrección: “desatino”

 

     Ves/ atisbas/ te fijas/ licas/

                             avisoras…

 

     Pero nada sucede:

               no hay “nada”

            “  nobody–no one

               anything

               nothing”…

 

           Sólo la inacabable espera

                   que te soporta

     y dejas que (te–nos) transcurra

                           el tiempo

             mientras que te levanta el “bus”

     o cuentas las monedas

             (a ver si te alcanza)

             “pa’ tomar el “pesero””

             que te lleve a un mejor mañana

 

             Has vivido un leve hoy

             –múltiple a medias–

             y quieres creer que al menos

             vas congruente con la senda

             con la simple expectativa

             que sobre el poder

   … y el redundante hacer

             (el realmente hacer)

             una parada antes

             pudiste elaborar

 

     Sonriente/ triste/ amargado/ prudencial

     te diriges hacia “el huerto”

     donde –si no te relajas–

     al menos te confortas

             … y reposas

 

     Te subes al viaje

     y te tiendes:

    

     Respiras/

               gozas:

 

     – Ves tu incierta luz –una vez más–

     muriendo entre las rosas.

 

*

Miradas

Miradas que saludan

y se despiden a la vez.

Miradas que redimen

cuando nadie te quiere ver.

Miradas que matan

saciadas de rencor.

Miradas que callan

y asientan al vil perdedor.

Miradas cojas

que no llegan ni al talón.

Miradas novatas

huérfanas de emoción.

Miradas groseras

vacías de perdón.

Miradas que no miran

y ven mejor que dos.

Miradas de arte mayor

que cruzan fronteras.

Miradas de arte menor

que hacen “dedo” en la carretera.

Miradas irrechazables

que albergan dos estrellas.

Miradas que acongojan

y te hacen mella.

Miradas que cambian planes

y levantan de la mesa.

Miradas que predican

“¿Y si fuera ella?”