Adelante / Daniel Cerrato

Adelante

Poema del libro “Arquitecturas Interiores: Poesía de Desarrollo Personal”,

Editorial Angels Fortune Editions

Qué tristes los días

sin la hoguera de casa…

Tranquila, habrá paz,

esto, amiga, también pasa.

Paz a tu vida, a tu alma,

paz de pensamiento,

de emociones, calma.

Paz a cada átomo

que en ti vive y respira,

paz, ante todo, amiga.

Hay en ti visos,

amigos, experiencia,

háztelo fácil, no te pongas

trabas.

Suelta tu barco y navega,

ve hasta esa isla tuya,

y sueña, amiga, y sueña.

Son tristes los días

si falta tu hoguera en casa,

ojalá estos versos sirvan

un poco como cerilla

para prender fuegos nuevos,

para que sepas que ¡TE AMAS!

Adelante con todo.

 

©Daniel Cerrato

Entelequia

Tal vez no seamos amantes

quizá nunca hayamos llegado a la gloria en nuestros cuerpos,

ni hayamos inventado el irreverente placer en cada escena nuestra,

oscuros deseos vueltos realidad vehemente.

Seguramente no hemos sido novios,

porque no hemos presenciado amaneceres

ni nos hemos conmovido con la luz y la sombra, el cielo y el mar,

nunca hemos visto fijo la mirada y su refulgente trasfondo.

Efectivamente, no somos amigos,

porque nunca hemos tenido charlas eternas entre tragos de tequila

ni bebido cerveza a la sombra, frente a un cielo de azul intenso,

no hemos llorado entre confidencias,

ni hemos elevado el pensamiento con cine y lecturas.

Tal vez hayan sido sólo mis noches de lecho frío

y la nostalgia de la lluvia torrencial en el bosque

las que hayan convocado tu evasivo espíritu.

Tal vez, tal vez, sólo nos hayamos pertenecido.

Imagen. Aquí termina nuestro mar. Susana Argueta.

Poesía Viajera. Temamatla, Edo. de México.

Día de muertos en el cementerio.

No es un día cualquiera. Los rumores de un sepelio se cuelan entre la música y las risas de un baile. Entre las criptas, el mariachi canta al muerto. Alrededor,  el cempasúchitl reina por entre todas las flores: gladiolas, nube, alcatraces y pompones. Cada tumba, el singular epitafio que plasma la densa tristeza de los deudos: esposos compungidos, hijos abrumados, madres inconsolables. La muerte se conduele y baila, convoca a su progenie de ultratumba y los deja venir, canta con ellos y se hace terrena. Por este día, beberá de nuestros jarros el café con piquete y pasará la noche con nosotros. Por esta noche, la muerte ríe.

Imagen: Finis Terrae. Susana Argueta.