¡No salgas!

—No salgas a la calle. Recuerda que allí fuera no hay nada para ti. —Estoy cansado de estar encerrado entre estas cuatro paredes. Me siento atrapado en una cárcel. Solo hablo contigo. No tengo más vida que ese mohoso libro que ya me he leído cien veces. —Sabes que no puedes salir. En cuanto salgas…