Poesía Viajera. Tecolutla, Veracruz.

¿Qué harías si fueras agua?

De agua son las saladas lágrimas que limpian la vida, de agua vive la tierra y amanece de agua, de agua es el beso y la conjunción sagrada del hombre y la mujer, en agua somos concebidos y rompiendo el agua venimos al mundo. De agua es la lluvia de la que bebe el mar, de agua es el origen y dejando el agua nos vamos de este mundo. De agua nacemos, de agua es la palabra que nos llueve en el alma. De agua se viste el verde, el azul y el cielo, de agua vivimos, de agua morimos. El agua nos libera de la sequía del alma, en el agua retoza la poesía, la vida, el encanto del amor, el agua es infinito, tierra, espacio, vacío y frontera, el agua no tiene límite, el agua es libertad. El agua es mi palabra para regresar a mi madre, para volver a nacer, para remontar el ciclo de la vida, para ser parte de mí y de ti, el agua es mi encuentro con Dios.

Imagen: Flores en el agua. Susana Argueta.

Alumbramiento

Llego cada día (todos los días, de lunes a viernes) a este espacio encerrado, polvoso, de rutinas lentas. Llego todos los días, de lunes a viernes, a encender la mañana, quitar la maraña, aceitar los años, mover las manos. Llego de lunes a viernes a morirme de todos los días, a intentar convencerme de que esto es la vida.

Y esto no es vida.

Llego cada momento y me miro y sueño. Y las largas miradas se pierden en el horizonte recortado por la pobreza de las montañas, el amanecer que nunca miro, la ciudad perdida en la nube de asma y corrupción. Sueño  con el viento, con el mar, con pueblos y ciudades fantásticas, con noches insomnes de letras y alucine, café y brazos cálidos para dormir.

Llego en cada mota de polvo a diseminarme en el sol, trasparentando mis murallas y exhalando mis entrañas de días acumulados. Respiro. Miro la luz derretida. Detengo el tiempo, mi tiempo. Escucho aire y sol, el latir de mi corazón rebelde, la esperanza que resiste y reniega. Veo el camino y sigo andando.

Esto es la vida.

Llego a mí misma y canto, voz  en alto para decir, gritar, encender. Me alimento del aire de jóvenes y niños, río y juego, imagino y estallo y la luz vuelve. Me reintegro como antes, tantas veces, me vuelvo hoja, árbol, tronco, raíz y tierra, mujer en parto, de nuevo.

Imagen: Metztli desde Santa Catarina. Susana Argueta.