Agujero negro

El tiempo que se detiene y levita palabras nunca dichas, pero que te saben a existencia. El camino está trazado, entre la conciencia y su origen, entre la vida y cada instante que hemos reído. Todo está ahí: mi madre y la abuela, el cielo y sus hijas estrella, los dedos de las manos y los pasos de los niños; el fuego de los besos y de la muerte de mis hermanos, el de los ancestros y el que a diario me desgasta. Nada se queda, es una imagen impalpable de lo fortuito, lo preciso y lo inmanente.