VERSOS DE LO INEXPLICABLE – Estrella Amaranto

Nace el mar al horizonte
de una mirada,
de un latido de olas,
de una vorágine
de ríos de espuma y sal…

Nace el trueno en la atalaya azul
de un estruendo,
de un combate,
de un encuentro,
de un alboroto discordante.

Nace la vida como un sueño
como un vestido de jazmín y ortigas,
como un ave ámbar sin memoria,
como un lienzo en blanco,
como un misterio permanente.

Nace el amor en tus pupilas
y no me canso de mirarte,
de bordar tu sonrisa con mis labios,
de repetir tu nombre como un mantra sagrado
que me deja en tu pecho suspendida.

Nace el collado en tus hombros
sosteniendo tus brazos
ceñidos a mi cintura
y como un alfarero
me modelas con caricias.

Nace un “te quiero” en tu boca,
como un regalo del cielo
prodigándose en mi carne,
en las raíces profundas
de este amor insondable.

Estrella Amaranto © Todos los derechos reservados

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CAPÍTULO ON LINE: AJEDREZ EN ROJO

 

AJEDREZ EN ROJO

 

Lucy Lee al otro lado me espera para llevar a cabo a Krauss el engaño. Sólo quedan 10 minutos para que sus poderes queden aplacados, mientras los tres suspirábamos vaho en la noche de ébano.
– ¡A ese sucio perro lo quiero ver sangrando! -le gritaba a Axón, que me mostraba el intermitente de atención desde el neón fucsia de su corazón de robot.
Lucy lanzó una bocanada de cloromenta a la ventisca, que empezaba a levantarse bajo un firmamento romántico y apocalíptico a un tiempo, y mientras recombinaba el iris de sus ojos, de violáceos a rojos, me espetó:
– Hace dos años estuve a punto de matarlo, pero el muy astuto, se escurrió de mis manos como un invisible bulto… ¡Charly, anda con cuidado con ese tío tan experimentado!
Con las córneas abiertas, todo es posible tras esas puertas…
Lucy marcó su mejor postura de lucha, en los combates marciales ducha. Y aquellos glúteos prietos que me prometían vencer, conquistaron mi clave de poder… Axón ladraba amor y la Luna auguraba una noche dura.
Sonó un electro-vibrador y cruzó una nube azul procedente del sur. Esperábamos un desenlace cuanto antes.
El cielo se tiñó de negro y nuestras pupilas se volvieron rojo cobrizas; en ese instante, se dobló la luz y entramos en el laberinto de Krauss…
– El tiempo se ha doblado, ¡luz de la oscuridad!, ¿hacia dónde vamos?, nena, dímelo tú, que crees más que yo en la Humanidad…
– Krauss se ha encerrado tras esmeralda el portal, todavía le queda mi signo por descifrar -me susurraba Lucy desde las sombras de detrás.
Y, en ese momento, entramos en Virtual…

 

Eduardo Ramírez Moyano