Poesía Viajera. Tlalmanalco, Estado de México.

Tlalmanalco, tierra que sabe a tiempo, arcos de piedra silentes, testigos de los segundos que se suceden uno tras otro, lentos y sabios, mirando la gente lejana, orgullosa de ti. Las montañas acunadas, líneas descendentes y suaves. Eres un momento detenido en el viento: La mirada de Iztaccíhuatl, mujer que duerme al amparo de montañas…

Sed

Llueve, fragancia de tierra húmeda se levanta, gotas que mitigan la aridez del pavimento. Yo muero de sed: por la cloaca corre  agua acidez del  humo de la Gran Ciudad.