Viejos tiempos

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Estuve leyendo aquellas viejas cartas sin dudar que a mi llegaría la añoranza con ese típico aroma que da el tiempo a las cosas que se guardan por décadas. Me asaltaron los recuerdos en aquellas líneas leídas que a las mías respondían sobre papel de libreta escolar. Inevitable servir una copa de tinto, inevitable poner aquel disco de acetato; las cosas cambiaron, el tiempo transcurrió más no las emociones ni los sentidos.

Delimitada nuestra cercanía por la distancia que solo me reconforta una copa de vino con una vieja melodía, himno de nuestra historia. Sé que la escuchas también cuando tu pensamiento me llama obligado a recordar los mismos anécdotas alojados dentro de nuestro ser como tatuajes perpetuos indelebles.

No sé cuántas veces he repetido la canción, es como poner leños a la chimenea y mantener vivo el fuego que da calor; es que cada estrofa tiene tanto sentido, habla tanto de lo que fuimos, que repetirla mantiene avivado y fresco cada detalle conque vivíamos nuestro amor.

Ahora comprendo aquello de los amores imposibles donde se entrega todo, se apuesta el alma sin reservas y al final solo se resume en lo que la mente guarda de aquella historia. Una vieja melodía para dos y unas cartas que huelen a añoranza fueron factor en una tarde de lluvia para escribir mis memorias sin letras, no esta vez como suele ser.

El recordar a detalle cada momento fue suficiente para plasmar en la mente aquella época vivida en un amor de juventud.

                                                                            Xavier H.©

paciente espera

1FA

 

 

El casero tenía cierta idea acerca de su viejo reloj; ese que colgaba sobre la pared en la chimenea, creía que llamaba tanto la atención en todo momento al entrar o salir de la sala por el solo hecho de haber pertenecido al abuelo.

Un vaivén paciente y rítmico de su péndulo, una  caratula antigua que pareciera sonreír gentilmente; adoraba tanto a esa reliquia familiar.

Más no sabía que la sonrisa era meramente sarcástica, burlona y de advertencia.

Cada ir y venir del péndulo significaba una pala de tierra extraída de aquel agujero destinado a su persona; la paciencia se debía porque el reloj conocía lo perfecto de su tiempo y llegaría el momento en que aquella tumba estuviese lista.

Sería ese el día, se detendría para su dueño, más no para los demás.

Continuaría su paciente labor preparando una próxima tumba y que sería para el siguiente miembro de la familia. 

                                                     Xavier H.©

SIN TI- Alejandra Graciela

Qué será de mí si no estás
Qué será de mí si no puedo suspirar
Qué será de mí sin abrazos de amor
Qué será de mí sin esa ilusión
Qué será de mí si no estás
Qué será de mí si no puedo besar
Qué será de mí sin tu amor
Sin tu amor
Qué será de mí sin esa ilusión
Qué será de mí sin poder observar esa mirada tuya tan singular.
Qué será de mí ya que no estás
Será que por fin mi alma puede llorar
-Ah

Alejandra Graciela