LETRAS DE MUJER- Margarita Gil Roësset

Margarita Gil Roësset

Hablemos de la mujer, de la escultora, de la ilustradora, de la poetisa española perteneciente a la Generación del 27. Nació en Las Rozas – Madrid esa joven que a la edad de siete años ya se la consideraba desde hacía unos años una niña prodigio.
Marga como todo el mundo la llamaba tenía una hermana mayor que ella Consuelo, y dos hermanos varones más pequeños. Su madre siempre quiso lo mejor para ellos, por ese motivo les proporcionó los mejores maestros en lo que veía que sus hijos destacaban. Leyendo en su biografía al respecto encuentro este dato que me asombra, leo y copio, para que no parezca que malinterpreto las letras escritas que llenan de curiosidad el dato: Su madre siempre había querido rodear a sus hijas con lo mejor y siguiendo esta línea la llevó a Victorio Macho, escultor español, precursor de la escultura contemporánea española, que se negó a darle clase por miedo a estropear su talento.
La joven creció en un ambiente influenciado por el arte, las mujeres de la familia eran la mayoría artistas de la escultura, pintura y escritura. Su hermana Consuelo escritora de cuentos los cuales ilustraba Margarita junto a los de ella los que escribió en su niñez.
Todo lo que se ha escrito de ella forma parte de su juventud, ya que la mujer escritora y poetisa a la que hacemos mención hoy en la sección de Poesía en Órbita tuvo una corta vida. Segada por la obsesión de un amor que no podía ser correspondido. Los augurios del médico que la trajo al mundo en aquel parto complicado, y el que le vaticinó una muerte prematura, se hicieron realidad a la edad de veinticuatro años.
Polifacética mujer la que hoy ocupa nuestra lectura, además de sus cuentos y poemas, Margarita era una erudita en el dibujo realizado con tinta china, sus pinturas en acuarela y la escultura la identificaban.
Mientras leo sobre Margarita Gil, voy descubriendo que sus dotes se vuelcan y están relacionados más con el mundo de la escultura que el de la escritura. Pero seguir leyendo sobre ella me motiva a introducir su historia en Letras de Mujer.
Sin discusión su corta vida forma parte de la literatura, no hay duda de qué sus letras en su diario póstumo están envueltas de sentimientos, de igual modo sus ilustraciones son enigmas al ser relacionadas con las que aparecen en El Principito y una de las esculturas que la ha identificado ha sido la de la esposa de Juan Ramón Jiménez.
En una palabra si en realidad no fue escritora, el mundo de las letras ha envuelto su vida y hasta su muerte. Pues brevemente explicaré cual fue el motivo de la muerte de Marga y porqué está tan relacionada al mundo de las letras, tal vez y ahí dejo volar a mi imaginación y pienso, si el destino no la refugió en ese amor inaccesible, por motivos de principios. Queriendo y no pudiendo ser la musa de un gran escritor.
Marga y su hermana Consuelo eran admiradoras de un poeta bengalí y de su traductora Zenobia Campubrí esposa del Nobel español JR Jiménez.
Las hermanas Gil Roësset empatizaron con el matrimonio enseguida, llegando a pasar una larga temporada con ellos. Margarita realizó entonces el busto en escultura de su amiga Zenobia.
Marga se enamoró del poeta, pero este se cree que no lo supo hasta el día que la joven se pegó el tiro en la sien. Horas antes irrumpió en el despacho del Nobel dejando una carpeta amarilla en su escritorio pidiéndole que no la leyese en aquel momento. Luego se fue y espero a media tarde acabando de aquel modo con su vida y el sufrimiento de no poder tener al hombre que amaba.
Pero antes pasó por el taller donde había estado trabajando y destruyó toda su obra, su trabajo de meses excepto el busto de Zenobia. En aquella carpeta había dejado cartas, poemas, y escritos en los que declaraba su amor por el poeta… “Ya no puedo vivir sin ti Juan Ramón” así comenzaba el diario que escribió Marga para su amor en secreto y que vio la luz ocho décadas después de que Margarita Gil Roësset se suicidase por amor.
Los dos fueron unos inconformistas, artistas que soñaban y no lograban alcanzar sus sueños, él el de sus letras y ella el de su amor por él.
Y para terminar esta siempre triste historia que termina con muerte, citaré literalmente las palabras que Juan Ramón Jiménez dedica a Margarita Gil Roësset a la que él y su querida esposa Zenobia llamaban “la niña”
“Marga era de verdoso alabastro, con ojos hermosos y tristes, y pelo liso castaño… Llevaba el alma fuera, el cuerpo dentro…”
Sin lugar a dudas creo que esta mujer se merece estar en Letras de Mujer ¿Qué pensáis vosotros? Seguro que aún hay mucho más que leer sobre este suicidio por amor, incógnitas por resolver y que serán para siempre su secreto…

Adelina GN

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Quién soy yo para negar… /Agusletras

Quién soy yo para negar que las matemáticas son exactas
de negar que tu beso cura
que tus ojos rien
o que el cosmos brilla por ti.

Tú eres la estación en la que todos quieren bajar
plantarse y compartir la vida que queda
el tiempo
aunque sea poco
aunque sea poco

Y quiero ser por ti
astronauta o viajero
para recorrer tus calles o visitar tus lunares
aunque no tengas
Quién soy yo para negar
que te quiero, aquí, ahora,
mañana, seguro.

@agusletras

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Hay premios 🙌❤️

¡ Y qué !

¡Y qué…!!

¿Y qué te importa?

¿Qué te importan las lágrimas vertidas?

¿Qué del sueño que diluyó mis llantos?

¿Qué de ese amor que se ahogó entre suspiros?

¿Qué del dolor que me engulló a bocados?

No me digas amor que aún me estás amando,

no me digas mi vida y aún me hagas más daño.

No me digas que siga atada a tus bandazos

porque ayer me querías,

porque ayer era tu sueño y sigo siéndolo….

Pero solo un sueño alado.

Soy en la distancia el humo que se evade.

La nostálgica plegaria de un amor que pudo ser.

Soy la musa inútil que se va entre lágrimas

por lo que había sido y lo que pudo ser.

Fui y no soy nada.

Fui y no lo era

y tonta en mis proyectos de vida te ensoñaba,

evocaba tu nombre y me dormía en tus sueños,

y te creía mi vida

y te creí mi lucero.

Y no…

no soy más que la inútil neblina que oculta la verdad

del paisaje quemado que me dejas atrás.

No hay montes verdes vivos.

No existe amanecer.

No existe el vivo río.

No existo en tus delirios amor

y solo soy la triste melodía del músico acabado,

el poema sin fin del poeta malogrado,

el amor que si lo hubo…

se queda aquí llorando.