A ambos lados del espejo

No sé cómo hablar contigo. Te pienso y mi llaga se abre. Recuerdo tus pequeñas manos de niña, tus miradas cuando tenías miedo. Creció tu cuerpo, te hiciste adulta, pero tus temores se quedaron a vivir contigo. Vas y vienes, veo tu lucha, tus ganas de ser, transcurres invisible entre tantas voces que te aturden. Reclamas, exiges, lloras, te dueles sola. Buscas, te buscas, hurgando entre abrazos de púas, besos baratos y tu existencia magullada. Tienes los ojos de fuego, el alma inflexible y los pasos de viento enfurecido, escupes palabras y golpeas con el dolor de tu corazón.

No he sabido cómo tejer nuestras vidas. Te has vuelto jirones en una madrugada fría. No escucho tu voz, la real, la nuestra, no veo los abrazos que nos dimos, las manos con que nos asimos, las lágrimas que lloramos juntas. No encuentro nada. Nos perdimos. Dos caminos oscuros y solitarios que anduvimos solas, buscándonos sin querer mirarnos. Y estabas ahí, sola, mi niña, urgiéndote por ser mujer.

Hija mía, somos mujeres de este tiempo, andando descalzas por pedregosos senderos, heredando la tiricia ancestral, queriendo sonreír. No te enseñé a gritar ni a levantar la cabeza. Yo también tuve miedo, huyendo de las mismas voces que te intoxican, con los mismos golpes en el espíritu, con el temblor de las piernas y el frío en el cuerpo.

Dame tu mano. No digas nada. Sólo deja un abrazo. Nosotras damos vida, pero antes tenemos que parir la nuestra. Iniciemos el camino juntas, que nuestra voz resuene tormenta, que nuestras palabras sean canto de estrellas luminosas, melodía que sane, miradas brillantes, ardiendo de vida y nuestros cuerpos –como templos sagrados- manantial de nuestros deseos. Soltémonos el pelo, cantemos, bailemos, andemos juntas sobre las brasas, con paso firme y glorioso, desafiemos al viento que nos golpea y soseguemos la agitación, susurremos la paz.

Ven y duerme. Descansa, mi niña. ¡Vive! Mira tu espejo. Eres Mujer raíz, Mujer de viento, Mujer de nube y espacio, Mujer árbol de brazos completos, Mujer de manos en cuenco,  Mujer que da de beber, Mujer que acuna su alma y canta al Universo, Mujer de sueños que no se quiebran, Mujer de voluntad propia, Mujer de cima, Mujer de aguas tranquilas, Mujer completa, Mujer de piel, Mujer de deseos y orgasmos, Mujer de vientre, Mujer de sabiduría, Mujer de tiempo, Mujer de mente, Mujer revolución, Mujer, eres Mujer.

De “Faros de esperanza. Antología internacional homenaje a las madres” (Rosado Fucsia, 2018)

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