AMANECER AZUL

AMANECER AZUL

El azul de la gloria divina se refleja en cada ola perdida contra espuma y roca, en el punto de dicha que suspira el primer amanecer más allá de las nubes añil de barniz que se pierden en lontananza. Por debajo del blanco marfil del cielo, la valentía del mar inaugurando un nuevo día, la mañana que viene cargada de potentes sueños recién despiertos, una atmósfera cristalina y húmeda de futuros que están por llegar, ¡estallidos de emociones de sal en cada salto de ola que dice hola!
Y se abrigan las gaviotas… Y recuerdo con aflicción a mi primer amor, como un idiota romanticón, que ve la faz de su amada en las nubes algodonosas de la mañana.
El mar rebufa babas sobre mis pies descalzos… Y yo lanzo al viento otra bocanada. Del claror del alba me alimento. Los tonos celestes ya me han hecho perder la noción del espacio y el tiempo, no saben los amaneceres preciosos que el vate este suele soñar despierto, y por más que lo intento, no puedo, entre el oleaje de tus cabellos me pierdo, mar bravo de mi esperanza y mis anhelos, de plata destellos, si eres goce cuando te veo, azul claro, oscuro intenso, envuélveme en tu halo, que somos hijos del mismo Universo.
Amada playa encarnada en tu figura es mi dulzura, espuma del deseo que muestra lo que me quieres, puntos de luz mi cruz, cuánto te deseo, ondulante cuando te meces ante mí y me salpicas en lo que dura una Eternidad, no encuentro en ti, cuando me miras, más que Felicidad.

 

Eduardo Ramírez Moyano

 

Para el concurso #DAMELAHISTORIATU de El poder de las letras

SE DERRAMAN LAS NUBES

SE DERRAMAN LAS NUBES

En vaqueros y camiseta te marcas un cameltoe, mientras meneas bien las tetas, que locas se erizan de veras, gimiendo suspiros rojos, tus piernas tiemblan con psicodelia, furor uterino te alberga cuando tu vertical grieta me muestras, noche de color de cera violeta, mi corazón aceleras con tus movimientos de ángel colmada de esfínteres y perlas, pelos y nalgas, vulvas volantes, labios de fresa, senos y amalgamas de látex y cuero, sobre el suelo somos cabalgata de animales impacientes y hambrientos.
Abierta como un fractal ultravioleta, tus pezones celestes me miran hermosos mientras el fuego naranja de la chimenea a su antojo se menea, siguen tus labios cantándome al compás de tus tetas, cuando te desnudas del todo y mi filo erecto a tu trasero se acerca, ojos verdes, azabache morena, gruta que te lleno de duendes, con mi alma plena…
Besos negros, garganta profunda, de tanto deseo hasta echamos espuma… Esperamos juntos llegar al último orgasmo en los límites del Sol.
Te abres, aprieto, más placer y vibramos en puro aleteo cerca de la nube rojiza del cielo. Al fin, estalla mi cetro de ti dentro… Y se derraman en leche todas las nubes.

 

Eduardo Ramírez Moyano