Una Carta A Un Amor Inesperado; – Yaretzy Saavedra

Extraño eso…

Eso que te hacía sonreír y mirar el cielo.
Eso que cada vez me alentaba más a acercarme y tocar tu alma.

Imaginar el simple echo de tenerte cerca cimbraba mi cuerpo, y más que nada, mi alma.

Me alentabas a querer más de lo que en el mundo se puede tener, que parecía no había límites.

Cuando te abrías a mí, dando cada sentimiento, parecía imparable el echo de que todo terminara.
Realmente podría comparar lo que sentía, como un campo de Gazanias que se abrían frente al sol solo con sentir tu mirada sobre mi.

Era tan inefable lo que sentía. Podía a ver jurado que enloquecía, que era más de lo que la vida daba.

Cada mañana que miraba tú cabello tan desgarbado, y ese caminar tan seguro, me preguntaba si la realidad me estaba dando un obsequio.

Podía persivir que la resistencia, no era por inteligencia.

No me resistía, dejaba que todo fluyera como agua en río. Pero mi inteligencia me gritaba que dañarías el corazón del pobre ser dentro de mi cuerpo.

Clave para todo… El corazón no deja que escuches a tu inteligencia hasta que sabes que no hay nada más que hacer, solo fluir.

Adiós

Serás recordado como el chico que me hizo romper todas las reglas que yo misma me había impuesto, el chico de las miradas profundas y los abrazos largos, el chico con el que volví a entender el significado del amor, pero sobre todo te recordaré como el chico que supo como curar un corazón roto, que lo acepto y cuidó cuando nadie quiso hacerlo, ni siquiera yo, quiero recordarte así, más que nada…

Adiós, necesito despedirme esta noche, porque si espero más no se si podré hacerlo, estar contigo ha sido una experiencia maravillosa, pero necesito avanzar y ya no a tu lado si no por mi cuenta, no te preocupes, lo he planeado hace semanas y he decidido que me iré cuando estés dormido, esa parece ser la mejor opción, saldré de la cama lo más ágil que me sea posible, me pondré mis zapatos y tomare mis cosas, ya las he empacado, tengo todo listo, mi ropa, mis maletas, mis libros, no tienes porque preocuparte, no haré ruido, no te despertaré, se cuanto odias las despedidas, así que te libraré de eso, te libraré de mi y cerrare bien la puerta después de salir, porque se que necesitaras tiempo para ti, necesitaras tiempo para sanar las heridas que mi adiós podría provocarte, porque también las estoy provocando en mi, pero sobretodo cerraré bien la puerta, para no correr el riesgo de querer regresar, porque necesito despedirme, pero esta vez definitivamente…

Adiós, te amo y espero puedas perdonarme…

***Salgo de la cama y busco algo en una de mis maletas, no me es difícil encontrar lo que busco, porque se perfectamente donde esta, así que saco la carta que escribí hoy y la dejo bajo tu almohada, mientras beso tu frente, te mueves un poco y me da miedo despertarte, pero tu continuas durmiendo, aunque ahora hay una sonrisa en tu rostro, por un momento me pregunto que estarás soñando para que tu sonrisa haya aparecido tan repentinamente, tu sonrisa ahí esta quiere estar mi mente, porque a ella le pertenece mi corazón, pero inmediatamente me obligo a no pensar en ello, me ha costado mucho llegar aquí y si me detengo a pensar en tu sonrisa volverán los recuerdos y no podre salir, así tomo mis cosas y solo avanzo; te veo desde la puerta sigues dormido, todo va bien, suspiro suplicando que no vayas a odiarme por esto y salgo de la habitación cerrando la puerta detrás de mi…***

LETRAS DE MUJER- Doris Lessing

Doris Lessing

De nuevo es martes y así debe ser, mi cita es con los lectores de Poesía en Órbita los que se acercan a la web para leer sobre las mujeres escritoras.
Ellas son esas grandes olvidadas, las que de no indagar en la biblioteca o Wikipedia, en estos días, no llegas a descubrir sus logros en el mundo de la literatura. Quedas sorprendida, os lo aseguro, pues he de reconocer que comencé tarde en este difícil, pero maravilloso mundo de la literatura. Aunque nunca es demasiado tarde para aprender, leer como dijo nuestra protagonista de hoy y aprenderéis…
Doris Lessing nació en Irán, su verdadero nombre Doris May Tayler hija de un mutilado de guerra y de la enfermera que lo cuidó.

A la edad de seis años se trasladaron a Zimbabue, allí creció, pasó su infancia y adolescencia, residiendo en la ciudad hasta la edad de treinta años.
Pero no todo fue agradable en la vida de Doris que encontraba en cada momento la dificultad de llevarse bien con su madre. Las múltiples discusiones hicieron que la joven plasmara en un futuro sus vivencias conflictivas en una novela, contraversadas con las más agradables vividas al lado de su hermano Harry con el que disfrutaba y descubría la naturaleza.
Queriendo no estancarse en aquella vida de la que no podían presumir ni soportar por no tener medios suficientes y los constantes enfados con su progenitora. Doris quiso huir de la autoridad llevada al máximo de su madre y dejó los estudios a la edad de catorce años.
Sin tardar mucho un año más tarde se fue de casa, se puso a trabajar de niñera formándose como autodidacta, leyendo y cultivando la literatura, de la que luego después de los años, muchos años después obtendría uno de los grandes premios que un buen saber concede.
Sabemos algo más de Doris Lessing, hemos leído y averiguado detalles de su vida personal como que fue esposa y divorciada por dos veces. Quiso conservar el apellido Lessing de su segundo marido y tuvo dos hijos. Trabajo en varios empleos, fue telefonista, auxiliar de clínica, esposa y madre. Estos últimos fueron los que la empujaron a continuar aprendiendo su afición intelectual y literaria.
Declarando sinceramente que no quería desperdiciarse siendo solamente madre. Bajo mi humilde opinión creo que fue su mejor decisión, en la vida se puede compaginar las ambiciones, trabajando las ilusiones para poder llevar siempre adelante todo aquello que una quiere realizar.
Pienso que siendo mujer tenemos toda la fuerza y aptitud para cumplir con lo que deseamos.
Sin querer y después de leer sobre Doris Lessing he encontrado el dato curioso de que también esta mujer escritora escribió detrás de un seudónimo: Jane Somera escribiendo de ese modo “Si la vejez pudiera” en el año 84.
Pero por el dato que quiero incluir en esta sección de “Letras de Mujer” a la escritora, no es otro que el Premio Nobel de Literatura que en el año 2007 le concedieron.
La obra de Doris Lessing está basada casi toda en experiencias propias, su infancia en África y sus desengaños sociales y políticos. Siendo considerada una escritora liberal a pesar de que nunca quiso dar ningún mensaje político en sus obras.
Una gran mujer escritora a la que se le han otorgado muchos y grandes premios literarios de Europa.
Con más de cuarenta obras escritas Doris Lessing se dio a conocer en 1950 con “Canta la hierba” Cuenta con números relatos cortos, ensayos y biografías.
Y ocurre como siempre, al tratarse de una escritora que no cuenta con un nombre de repercusión, y que suena fuerte en este mundo de las letras. Al recaer en ella y su obra el preciado galardón hubo detractores que criticaron el fallo del jurado, haciendo de menos el trabajo que la escritora había realizado durante toda su vida. Otros al contrario resaltaron con mérito sus escritos y afirmaron como merecido el premio para la escritora.
Mi mención es meritoria, encuentro que un galardón no debería ser otorgado por una sola obra, que merecidamente debe ser obtenido por el trabajo a toda una vida.
Estas palabras son las que rezan en el texto leído para ofreceros mi entrega en la sección y que literalmente reproduzco:
En 2007 recibió el Premio Nobel de Literatura por su «capacidad para transmitir la épica de la experiencia femenina y narrar la división de la civilización con escepticismo, pasión y fuerza visionaria».[3]

Ahora me queda agradeceros que hayáis tenido unos minutos para leer sobre Doris Lessing. Deciros que de ella me atrapó una frase que escribió y que conservo en la memoria. Que cada vez que alguien me ha insinuado que estudie antes de escribir, he evocado en mi mente y he levantado como una bandera.
“La única manera de aprender a escribir mejor es escribiendo”
Una cita muy acertada de la escritora que se formó a sí misma escribiendo, la que en el año 2007 le concedieron el Premio Nobel de la Literatura y aún en el 2008 escribió su última obra.
Para la mujer que dejó por el camino de su vida otros menesteres para dedicarse exclusivamente a la literatura. Y que en Londres encontró la muerte a la edad de 94 años. Diagnosticada por un accidente cerebrovascular es por lo que la mujer murió, ya que la escritora no morirá nunca.

Adelina GN

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