Capítulo on line: EL RASTRO DE LA MUERTE

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EL RASTRO DE LA MUERTE

 

¿Qué puede hacer un antiguo soldado del Ocaso con una infección de pentanol adulterado contra ese escritor de virus malvado? Esa mofeta, aprovechando la coyuntura, ya está en otro punto del planeta, dejando a su paso una estela de locura. Omiso caso a su última travesura, sigo su rastro entre los escombros de la basura. De Londres la pagoda ya es historia ahora. Sabiendo lo que sé, mi próximo destino ni siquiera adivino, cuando jugando a ser Merlín, intuyo que se trata de Berlín…
– No, señor, su presencia no consta en mi terra bio-radar -asegura Axón.
– ¡Por unos minutos! Aquí aún quedan restos de cloromenta… -señalo a mi compañero mientras mi tensión aumenta. Alrededor de una burbuja virtual unipersonal abierta, yace el cadáver de una persona descompuesta…
– Mira, perrito, otra monja muerta, y ésta era de la facción opuesta, leal al Papa Azul y a la Colmena, saturación de veneno en sangre, reza la pantalla de mi muñeca el visor, a Krauss no debió de darle ninguna pena, debemos abandonar pronto esta reunión, es peligroso si nos ve en la escena del crimen algún corrector…
Mientras la pálida Luna saca del alcantarillado tres cucarachas cobrizas metalizadas, que se escurren entre la vestimenta del cadáver, los charcos de plata y los restos de una pipa de cloromenta gastada.

 

Eduardo Ramírez Moyano

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