Hoy es uno de esos días

Estoy en mi cuarto y estoy llorando, estoy llorando mucho, más que la última vez que algo así me paso, pero la última vez tu estabas aquí conmigo, ¿recuerdas?, llegaste y estaba llorando, no dijiste nada, solo me abrasaste y me dejaste llorar, sabias que era todo lo que necesitaba, pero hoy no hay nadie, intente encontrar a las personas que prometiste vendrían después de ti, las que dijiste tomarían tu lugar, y harían incluso un mejor trabajo que el tuyo, las que se suponía, me ayudarían a sanar y a crecer, pero no pude, realmente lo intente y aun así no pude encontrarlos, porque nadie es tú, nadie va a dejarme llorar en su hombro como solías hacerlo, nadie va a venir a verme corriendo cuando este triste, nadie va a llenar el vacío que dejaste…
Hoy es uno de esos días en los que tomo mi libreta y comienzo a escribirte, de nuevo, como cada cierto tiempo, porque aun busco darle respuesta a la ultima pregunta que te hice cuando me planteaste el irte, recuerdo bien que lo ultimo que te pregunte fue “¿qué haría sin ti?”, y si cierro los ojos aun puedo ver esa escena, yo te estoy mirando a los ojos y los míos se llenan de lagrimas, mientras que en tu cara se dibujo una sonrisa triste, me miras a los ojos y me dices: “lo sabrás con el tiempo”, y si te volviera a ver mi pregunta seria la misma, porque han pasado muchos años y aun no he podido averiguar que hacer sin ti…

LETRAS DE MUJER- ESCRITORAS BAJO SEUDÓNIMO

ESCRITORAS BAJO SEUDÓNIMO

La sección en Poesía en Órbita “LETRAS DE MUJER” comienza dándose a conocer escribiendo de todas aquellas mujeres, que a lo largo de los años lo hicieron bajo un seudónimo masculino.
Las mujeres por aquel entonces estaban predispuestas a ser esposas, madres y por consecuencia esclavas del hogar. Por muy agradable que se les hicieran las tareas, siempre en su vida había cualquier otra ambición, que fuese una salida a esa monotonía que arrastraban. Sintiéndose capaces de lograr éxitos en esta faceta, escritora, la que por motivos, a los que llamaremos “X” para no dañar la sensibilidad del lector, no llevaban a cabo con su verdadero nombre.
En el siglo XVIII son muchas las mujeres que deciden escribir, algunas de ellas casadas, otras solteras. Unas aconsejadas por sus maridos que ven la aptitud en la esposa, otras por pura decisión.
He leído sobre el tema, mejor dicho sobre la historia, porque aunque parezca de otro siglo, la historia sigue, sino tan latente ahora, pero tiene bastante similitud en algunos casos referidos a las mujeres.
En los artículos leídos son citadas con sus verdaderos nombres, pero todas ellas tuvieron que usar seudónimo para no ser reconocidas por su género. Hasta un total de catorce damas de la literatura se citan como escritoras, que estuvieron escondidas bajo un nombre masculino y poder expresar libremente su conocimiento en el mundo de las letras.
Mujeres que en algún caso, como curiosidad diré, tal y como he leído, que vestían indumentaria masculina para acudir a reuniones donde estaba prohibida la entrada al género femenino. Igual el miedo a que se les hiciese sombra era el detonante a esa prohibición sexista.
Desde esta nueva categoría de nuestra página, desvelaremos humildemente a las mujeres escritoras. A las de entonces, a las de ahora, las que tuvieron que camuflarse bajo un nombre masculino, las que triunfaron por sus merecidos éxitos y a las que su nombre brilló con luz propia después de su muerte.
A todas ellas va nuestro homenaje “LETRAS DE MUJER” supervisado siempre por nuestro líder el escritor Agus Didier. Al que le doy las gracias por haber puesto su confianza en mí, una aprendiz de las letras a pesar de mis años. Gracias compañero.
Por tanto, dicho y expresado mi agradecimiento, os invito a leer sobre una de aquellas mujeres que escondidas por un tiempo bajo un seudónimo masculino nos regalaron excelentes obras literarias.
Por ser mi primera entrada he escogido una mujer española, que se hacía llamar: Fernán Caballero
En la España de ese entonces no era fácil publicar bajo el nombre de una mujer y por eso Cecilia Böhl de Faber y Larrea quiso publicar sus primeras novelas como Fernán Caballero. Su padre le había dicho que no perdiera el tiempo escribiendo porque esa era una labor masculina y que las mujeres no tenían la capacidad intelectual para hacerlo. Pero nada pudo evitar que ella, aún oculta bajo su seudónimo, se convirtiera en una de las pioneras de la narrativa femenina española sino también en la dueña de un brillante legado periodístico.

*No sé, pero esta historia de Cecilia me suena y mucho. Porque considero que es tan cierta como la vida misma.
Adelina GN