Sin edulcorar

 

SIN EDULCORAR

SIN EDULCORAR

No te dejes vencer por tus demonios,
que no ganen la batalla,
demuéstrales que eres más fuerte,
que el valor nunca te falta.
Y cuando te sobrevengan
esas ganas increíbles de llorar,
sonríe al mundo y date el lujo
de vivir la vida sin edulcorar.